lunes, 16 de noviembre de 2020

Leamos

 No sé si es una sensación mía, pero desde hace años, cada vez que salgo veo menos gente leyendo por la calle, sentada en los bancos, en las paradas de los autobuses, en los autobuses mismos, o en cualquier otro lugar.

Puede que sea porque el ambiente es cada vez más ruidoso y tenemos entretenimiento el el teléfono, un entretenimiento que además nos comunica con otras personas en las redes sociales, o simplemente puede ser que los lectores nos estemos extinguiendo como los gorriones o como las abejas.

Yo os pido, lectores, si es que aún existís, que leáis en público, en los bares, en los parques, en los tranvías, en la cola del pan, para que la gente tenga en su memoria los libros, y a los propios lectores. antes de que todos ellos desaparezcan para siempre.

Para que al menos dentro de cincuenta años un señor le diga a otro "Cuando éramos chicos ¿Verdad que la gente leía por la calle? ¿Qué habrá pasado con todo aquello?" y podamos darle así al  libro un último suspiro de existencia, aunque sea en la nostalgia de la gente, porque la supervivencia de la lectura, del cultivarse uno mismo, de la curiosidad y del aprender con los libros, eso, queridos amigos, para las nuevas generaciones, hace tiempo que está ya está perdido.

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