sábado, 5 de enero de 2019

Sueño, pensamiento

Observo como fluye el pensamiento, y ese mismo flujo se pregunta a si mismo, si no será ese mismo pensamiento el sueño, que continúa su curso a través de la vigilia .

Al igual que los demás órganos, el cerebro ejecuta su cometido con el piloto automático puesto, entonces, ¿Dónde interviene uno en todo este sistema autónomo y cerrado?

Hace falta inteligencia para despistar al propio cerebro e intervenir en su acción, por ejemplo, poniendo sobre el papel estas palabras,  y no hay que ser muy listo  para seguir viviendo, para sobrevivir, e incluso procrear. Para ello no hace falta salirse de ese pensamiento mecánico del cerebro, de ese sueño sin pausa que es el pensamiento.

Todo esto lo digo sin tener ninguna seguridad de que yo mismo no sea uno de estos seres poco listos que a todos nos rodean, ni de que ahora mismo no esté siendo manipulado  por mi propio pensamiento.

Rampa

Por la rampa zigzagueante que se ha añadido al antiguo mercado del barrio suben y bajanm no sillas de ruedas, sino señoras con sus carros de la compra.
A la ida van ligeras y luchan contra la inclinación del terreno y a la vuelta, ya cargadas contra el peso del carrito que las arrastra hacia el principio de la cuesta.
La fuerza de la gravedad es, en fin, como la existencia, está allí siempre y no es posible abandonarla ni siquiera después de abandonar el mundo.

martes, 1 de enero de 2019

Mecedora

Una mecedora, una máquina del tiempo, una pajarera que contiene un ser vivo muerto en vida que se balancea atrás y adelante, intentando retroceder hasta los primeros momentos de su existencia, o intentando despistar los tiempos presentes para llegar cuanto antes a los últimos.

La botella de oxígeno que la acompaña ayuda sin embargo a anclarla al presente, para que no salga despedida huyendo de la realidad, y tenga que quedarse  aquí, como un holograma, yendo y viniendo, en una negación compulsiva del tiempo, a través de la noche y del día.

lunes, 31 de diciembre de 2018

Negligencia

De entre todas las faltas posibles, entre ellas la maldad, la incompetencia, la desidia, la ignorancia y la negligencia, esta última es sin duda la más perjudicial a largo plazo, porque es el germen de todas las demás.
Ante ella estamos indefensos, no se puede atajar mientras se produce, porque pasa desapercibida hasta que tiempo después se sufren sus efectos.
Al no haber maldad en ella, sino sólo simple estupidez, no se puede culpar de ella a nadie ni castigarla. Ni siquiera la venganza es adecuada en un caso de negligencia.
Ya lo dijo el pobre Jesucristo en lo alto de su Cruz: "Padre perdónales porque no saben lo que hacen".
Han pasado casi  dos mil años y siguen sin saberlo.

Carencias

Las carencias se adquieren, como todo lo demás, en la infancia. Después nada se puede hacer porque nada deja de repetirse

sábado, 29 de diciembre de 2018

La era del mínimo esfuerzo

Hace ya tiempo que la competitividad arruina todo el esfuerzo humano, excepto a veces el del triunfador.
Esta es la causa de que esté llegando la era del mínimo esfuerzo, y de el merecido máximo descanso posible, puesto que se nos ha hecho hacer mucho más de lo necesario, para obtener a cambio mucho menos.
Es el propio mercado el que da valor al trabajo, si el trabajo sigue bajando su valor, a nadie le interesará trabajar más allá de lo estrictamente necesario para la supervivencia.
A las demás cosas que quedan fuera esta subsistencia  ya no se puede ni aspirar.


miércoles, 26 de diciembre de 2018

Cordero de Dios.

Y digo yo, El Cordero de Dios que quita el pecado del mundo ¿No podría en su omnipotencia, y por el miso precio, haber quitado también, o a cambio , el sufrimiento del mundo? Seguro que además quitando en sufrimiento del mundo la comisión de pecados habría bajado mucho mucho, mucho.
En fin los camios del Señor son "inescrotabes ".
Buenas noches y salud.