Leo ya en el inicio del libro de David Le Bretón "Antropología del dolor", cosas muy hermosas, aunque duras, y útiles para todos, y sobre todo para quienes padecemos dolor crónico.Así dice Le Bretón que "No hay dolor sin sufrimiento" se refiere al sufrimiento moral, claro, y también que el dolor "golpea la identidad del ser humano".Por otro lado se lee en su escrito que es un hecho que el cuerpo escapa a la atención del individuo cuando está sano, como todos más o menos sabemos, y así, digo yo, si los médicos y las demás personas sanas no perciben su cuerpo ¿Cómo percibirán el cuerpo del otro, del enfermo? y si no perciben el cuerpo del enfermo ¿Cómo percibirán su dolor para poder entenderlo?Se me dirá que todos los seres humanos sienten dolor, y es cierto, pero al igual que, como dice el refrán: "Hambre que sabe que va a comer no es hambre", o no lo es del todo, un dolor que sabe que va a terminar no es dolor, o no es un dolor tan verdadero, por no ser tan constante, como es hambre el hambre verdadera, la que no sabe cuándo va a comer.
Y así, me parece a mí, se resuelve en parte el misterio de por qué los enfermos de dolor crónico no nos sentimos comprendidos. Podría argumentarse que toda esta disquisición sobre por qué los enfermos de dolor crónico no nos sentimos comprendidos, se podría resumir en la siguiente contestación :- Porque los demás no se dan cuenta.
Y así es, esto ya lo sabíamos, lo que no sabíamos era el porqué de este no darse cuenta.
Nota: El dolor crónico es físico y mental, porque mente y cuerpo son la misma cosa, la mente está en el cerebro, por eso una depresión crónica del sistema nervioso central (del cerebro) causa tanto dolor físico y crónico como lo hace una lesión "física", que es también mental.Nos haría falta una nueva palabra para deshacer esta falsa dualidad cuerpo-mente.
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