martes, 1 de octubre de 2019

En mis sueños estrella

En mis sueños parto en una nave espacial hacia una estrella lejana y muerta. De ella sólo subsiste su luz, que sigue llegando desde la prehistoria del tiempo

Es este un viaje de millones de años, siempre a la velocidad de la luz, y para él la ciencia me ha provisto de una biblioteca infinita y de un gran gato inmortal, somnoliento y naranja.

Fijo el rumbo para que este coincida con el último haz de luz, que envuelve la nave con una blancura como de leche materna.

Espero con ansiedad el momento en que este último rayo cese y se haga la oscuridad.

Quedarán todavía miles de años de viaje hasta el lugar justo donde habitó la estrella. Entonces, debido a los restos de la gravedad, el tiempo y el espacio se alterarán. Mi gato y yo apenas notaremos nada, un desvanecimiento, un leve ronroneo, un desmayo fatal y entonces ella nos envolverá en su sueño.

Llega por fin el fin del viaje, siento las uñas del gato que escala por mis piernas y se recoge sobre mi pecho. Nos miramos muy de cerca, fijamente, y viéndonos el uno en los ojos del otro brillamos, como si estuviéramos a punto de extinguirnos.

domingo, 29 de septiembre de 2019

Firmas

Estaba el otro día en una conocida librería franquicia y vi un cartel que rezaba:
Hoy a las 19. 30  la autora Menganita  firmará ejemplares de su última novela, y mientras hojeaba un libro me puse a pensar en ello. Personalmente nunca he entendido qué puede aportar una firma del autor a un libro, y tampoco entiendo que haya fans que hagan cola un día determinado para que Menganita , autora de la novela tal, que no les conoce de nada, les firme casi por obligación  el ejemplar recién adquirido usando una serie de frases hechas, como:

 "Para Zutanita, de Menganita con aprecio"

 O alguna  cosa parecida.

Esta costumbre que forma parte del negocio editorial de nuestro tiempo no lo sufrieron los autores clásicos que muchas veces ni siquiera vieron su obra publicada, lo que no deja de ser una  especie de broma cósmica, porque anda,  que no molaría tener un libro de Shakespeare dedicado en el que se pudiera leer :

Para Quique, mi mayor lector en el pérfido reino de los Austrias,
Firmado William Shakespeare.

Esto sí que estaría guay, pero guay,  guay

Como en realidad la realidad es una ficción, me imaginé que en cada librería podría haber un firmante de clásicos, para que cada cual pudiera tener un libro con la dedicatoria de su autor preferido. Así cuando yo por ejemplo comprara un libro de Rilke, un amanuense experto podría escribir en mi recién adquirido ejemplar:
Querido Quique ¿Quién si tú gritaras te oiría desde los órdenes angélicos? Con desesperanzada belleza 
Rainer Maria. Rilke

Si comprara las Metamorfósis de Ovidio el mismo escribiente podría poner para mi y en exclusiva:
Esperando que no se transforme usted, querido Quique, como Dafne en un Laurel , ni en ningún otro arbusto, seto o vegetal,  le dedica este libro este su admirado
Ovidio

Si el autor fuera Freud podría llevarme en sus "Sueños" una dedicatoria como :
Buena la lleva Don Enrique, sí, sé lo que está pensando
Fdo; Dr. Freud.

Y así hasta el infinito.

Creo que estamos desaprovechando el hecho incontestable de que la realidad es una ficción. Deberíamos tenerlo más en cuenta, desarrollar más la parte ficticia y pasarlo mucho, mucho mejor.

jueves, 26 de septiembre de 2019

Vicios

Estaba yo con Rosa en al bar a primera hora del las comidas  y hablábamos de los señoricos mayores que vienen solos. Llegan en cuanto se abre el comedor y todos tienen algún vicio. Uno  se queja por todo, que si este tenedor esta sucio, lo que no responde a la realidad, que si este carajillo tiene poco o mucho brandy, que si esta sandía no es como la de ayer... pero viene a comer todos los días trayendo con él todas sus quejas, y con el roce, le estamos cogiendo cariño a él y a su pequeño vicio de protestar. Otro come siempre chuletas y melón, no quiere saber nada de ningún otro alimento, y otro sujeta con la mano izquierda un salero con la que va salando cada bocado que se echa al cuerpo con la derecha.
Me acuerdo de todo esto en la cola de la herboristería, que es uno de mis propios vicios. Las herboristerías están llenas de mujeres cuidándose, que luchan contra los quilos, contra los dolores, contra la vejez o contra la muerte, yo vengo a estos establecimientos huyendo de las psiquiatría. Hago lo mismo en las librerías y en los cafés, con mis auriculares con los libros, con las libretas  y con mi música, donde conjuro la soledad y la tristeza. Así que identifico en mi persona cuatro vicios y entonces pienso ¿Es esa aparición de pequeños vicios una señal de que la vejez entra en nosotros? A mi mi vejentud me entro, como mucha gente sabe ya, hace mucho tiempo, a la tierna edad de ocho años, en aquellos tiempos tenía ya en mi el vicio de la lectura, y el de la música.
Los vicios son imprescindibles para la supervivencia, ya lo decía Bukowski "Hay que tener un vicio para poder mantenerse limpio" y Bertold Brecht que apuntillaba "Hay que tener al menos dos vicios porque uno puede ser demasiado" Y yo me pregunto ¿Cuántos años puede durar la vejez de un hombre bueno? ¿Cuántos vicios necesita uno para sobrevivir en una vejez ya tan prolongada como la mía?
Lo pienso y me doy cuenta de que hace tiempo que estoy necesitando un buen par de gatos.

domingo, 22 de septiembre de 2019

cantantes y bandas

Estaba escuchando música y maqueándome para ir a un evento y eligiendo que ponerme entre una de mis dos camisas legendarias,una de tortugas y otra de marcianos,cuando sonó Bob Dylan acompañado de The Band, joder, pensé, molaría ser Dylan pero molaría más ser uno de los componentes de The band, Robbie Robertson o Rick Danko. Comencé a pensar en otros cantantes con bandas legendarias, qué chulos eran los nombres, Tom petty and The Heart Breakers, cómo podría chulearme si fuera uno de los HeratBreakers de Petty, o de los Blues Braeakers de John Mayall, en este caso podría ser Peter Green o Mick Taylor, madre mía, mejor que ser el propio John Mayall.
Así andaba, cuando quizá guiado por el maravilloso estampado de una de mis camisas pensé : Pues yo podría tener también un grupo acompañante con un nombre bien chulo, podríamos ser "Quique Artiach y los tortugos" y según lo pensaba me asaltó de nuevo el deseo, no de ser el líder de la banda, sino uno de los tortugos, y aquí comenzó mi zozobra. ¿Si yo pasaba a ser tortugo, que me gustaba más , quién haría de Quique Artiach? ¿Tendría que ser un cantante de fuera o podría ser uno de los otros tortugos? ¿Si fuera uno de los tortugos, podría ser a la vez Quique Artiach y a la vez seguir siendo tortugo para que la banda no se deshiciera? ¿Quién llevaría mi legendaria camisa de tortugas en las actuaciones, Quique Artiach o yo mismo transformado en tortugo?
Me asaltaban estas y otras muchas dudas existenciales que sin duda podrían haberme dejado en coma profundo, menos mal que tenía que irme al evento y tuve que dejarlas para otra ocasión.
Y yo me pregunto ¿Es este pensamiento mío normal y sobre todo sano? Mis amigos me lo advierten desde la adolescencia: Quique, le das muchas vueltas a las cosas, me dicen, bueno, respondo, alguien tiene que pensar en todas las cosas en las que no pensáis vosotros, que no son pocas.
Pasan los años y siguen siendo mis amigos, no sé si lo hacen más por cariño o por curiosidad pero el hecho es que aquí están.
En fin, ya lo decía Serrat (este sin banda acompañante)
"Uno siempre es lo que es y anda siempre con lo puesto, nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio"

Esta soledad (letra de canción)


Esta soledad de la noche
Yo la voy a conjurar, con poemas y canciones

Va sonando, mi guitarra, me acompaña con sus sones
Poco  poco va cayendo el sueño bajo mis pestañas y
yo, ya puedo descansar, de que me faltes tú
si estoy despierto

Esta soledad, cuando crece,
me obliga a desesperar entre libros y relojes
voy llenando mis poemas,
de faroles y de nubes

Va sonando, mi guitarra, me acompaña con sus sones
Poco  poco va cayendo el sueño bajo mis pestañas y
yo, ya puedo descansar, de que me faltes tú
si estoy despierto

Esta soledad, esta soledad, esta soledad.

martes, 17 de septiembre de 2019

la distancia (Letra de canción)

Entre un puerto y otro del ancho mar mil millas hay 
y eso no va a cambiar jamás
Entre mi calle y la calle de atrás mil millas hay 
y eso no va a cambiar jamás

Que es lo mismo separarse entre los mares 
que cerrar los ojos y dejarnos marchar
que cerrar los ojos y dejarnos marchar

Donde nos dejamos el corazón
en un sillón, un viejo banco en un colchón
la distancia nace en cualquier rincón
un paso en falso y ya no tocas nunca  pie 

Que es lo mismo separarse entre los mares 
que cerrar los ojos y dejarnos marchar
que cerrar los ojos y dejarnos marchar

lunes, 9 de septiembre de 2019

Relojes sincronizados

Los relojes raramente se ponen en hora manualmente. Si son electrónicos y están conectados a la red o hacen de forma automática.
Esto es en si mismo un cambio en nuestra forma de percibir el tiempo. Cada vez el tiempo es más el mismo para todos.
¿Qué consecuencias tendrá esto en nuestros cerebros? ¿Se ajustarán unos por fin con otros y serán al fin sincrónicos?
De momento nadie, que se sepa, lo está estudiando.

jueves, 5 de septiembre de 2019

Vivir con ello


Pasear sólo por el parque escuchando el directo el Directo de Radio Futura, que es un disco tan bueno que te hace llorar
Contemplar como el gran gato naranja que vive junto a la ribera del Huerva, ocupa de nuevo su lugar bajo el Sol.

domingo, 4 de agosto de 2019

Plástico en el parque


Estaba yo hace un rato en el parque haciendo un poco de ejercicio, caminando y escuchando música, concrétamente a los Burrito Flyingg Brothres y a los War y me he dado cuenta. He empezado a pensar en las bolsas de plástico que caían en el Ebro y en como nos deshacemos de las cosas y he pensado "No hacemos eso sólo con las cosas, lo hacemos con todo, con los animales, con las personas... lo de la montaña de basura es sólo un síntoma que esconde a plena vista el comportamiento del ser humano, que no respeta nada,ni a los demás ni a si mismo. Para eso debe servir el inconsciente, para esconder allí todo esto de lo que nos deshacemos a diario"
No es que esto sea nuevo para mi, ni que le descubra nada a nadie, tampoco a mi mismo. Lo que me ha sorprendido de este pensamiento que ha aflorado a mi conciencia es la profundidad del hecho que esconde.
Digo esto sin animo de amargarle la cena a nadie, porque me parece importante.
Seamos amables.
Un abrazo y salud.

jueves, 25 de julio de 2019

Hsitorias de camarerso 89 "Me podría decir..."

- ¿Han comido bien señores? 
- Muy bien, contestan los cuatro comensales de la mesa tres
- Me alegro mucho, pues de postre tenemos:
Tarta selva negra, carpaccio de piña, natillas sin galletas, Sandía y helado de cucurucho de chocolate.
Interrumpo aquí la narración para explicar al lector cómo creo que elegiría un cerebro normal el postre. Creo yo, que una persona de inteligencia poco perjudicadica, escucharía la lista e iría rechazando lo que no le gustara. Así, el monólogo interior de esta supuesta persona normal podría ser, por ejemplo, como sigue (Pongo entre paréntesis lo que pensaría este comensal normal al oír las diferentes opciones del camarero):
- Tarta selva negra (Tarta. mejor no, he comido mucho)
- Piña (Tampoco, odio la piña)
-Natillas sin galletas (Qué ricas, si no hay nada mejor me quedo con las natillas)
- Sandía (Nada, nada, mejor las natillas)
- Helado de cucurucho de chocolate ( Fus, fus, quita, quita, que un helado me lo puedo comer en cualquier momento).
Así, nuestro querido cliente normal. diría al terminar el camarero de recitar la lista : "Yo natillas, por favor" y el asunto estaría claro y terminado. 
Volvamos de nuevo a la mesa tres, donde los cuatro comensales acaban de escuchar la lista de los cinco postres y maravillémonos de sus respuestas, y del aplomo y de la sangre fría del camarero, que majestuoso, aunque al borde del desmayo, resuelve la papeleta de nuevo heroicamente: 
Señora 1- ¿Me podría decir qué ha dicho lo primero?
Camarero.- tarta selva negra 
Seora 1- Aaaah
Señor 1 - ¿Qué ha dicho antes de la sandía?
Camarero- helado de cucurucho de chocolate
Señor 1: vale
Señora 2 - Yo un flan
Camarero- No hay flan, hay tarta selva negra......
Señor 2- Yo tarta de piña
Camarero: la tarta es selva negra, la piña es natural...
Así inasequible al desaliento, aunque a punto de sufrir una bajada de azúcar, el camarero consigue tomar los postres y mientras los sirve se pregunta ¿Cómo es posible que alguien recuerde, en vez del postre que le gusta, que ese mismo postre es el primero de la lista? ¿Cómo puede alguien recordar la sandía, y que el postre que quiere va antes de la sandía, pero no el postre que quiere comerse? ¿No es esto un esfuerzo absurdo y mayor que recordar sólo el postre que a uno le pirra? ¿Cómo es posible inventarse que hay flan cuando no se ha nombrado? ¿Y la tarta de piña, de dónde coño ha salido, alguien ha visto alguna vez una? Pero sobre todo uno se pregunta ¿Cómo consigue esta gente salir de su casa y volver a su casa todos los días, realizar sus funciones vitales e incluso reproducirse? ¿Están haciendo aguas las teorías de Darwin? ¿Han sido alguna vez estas teorías ciertas? Y sobre todo uno se pregunta : Dios mío ¿Porqué nos has abandonado?

domingo, 21 de julio de 2019

Historias de camareros 87 "El tren"

Llega un grupete de nueve personas casi nada más abrir, a eso de las ocho de la noche de un jueves.
- ¿Querían cenar? pregunto
- De momento tomar algo, y si eso, ya luego cenar
-Pues si de momento no van a cenar, si no les importa, siéntense en esta mesa de aquí de la entrada, es que as otras están montadas y reservadas para cenar
- Muy bien, contesta la chica que lleva la voz cantante cogiendo unas cartas de la barra.
Cosa extraña para un jueves de verano, el comedor se anima y entran seis, y cuatro, y la reserva de cinco que ya teníamos, y luego dos, así que ya estamos dando diecisiete cenas, bueno, me las estoy dando yo solo, muy tranquilamente y muy a gusto.
Cuando ya todas las mesas están acabando de cenar caigo en la cuenta de que en la entrada hay nueve personas que puede que cenen y puede que no, y como la cocina está a punto de cerrar vuelvo a su mesa y me dirijo a ellos diciendo:
- Si pensaban cenar este es el momento, se lo digo para que les de tiempo,  porque dentro de poco la cocina cerrará
- Muy bien, muy bien, vuelve a decir la chica de la voz cantante
Pasa un buen rato y como no dicen nada la cocina cierra, y justo antes de que la cocinera apague la plancha la chica de la voz cantante se acerca con un papel con un pedido para cenar.
- Creo que la cocina está cerrada, pero voy a preguntar a ver si hay suerte. ¿Se acuerda de que hace un rato les he avisado?
- Sí, si es verdad, a ver si hay suerte, dice ella
Entro en la cocina y hablo con la cocinera que abre de nuevo la cocina, y entre los dos decidimos que estos nueve son ya los últimos, porque es ya muy tarde.
Servimos las cenas y noto como los nueve, tras acabar de cenar, comienzan a apalancarse peligrosamente, Les retiro los platos y les pregunto si quieren café , a lo que la moza de todo el rato me dice:
- Si eso ya luego decidimos , a lo que yo contesto
- Tiene que ser ahora, es que es jueves y ya es tarde, no tardaremos en cerrar.
 Piden los cafés y se los toman , los demás clientes abandonan el local, pues son más de las once,y media  y vuelvo a sentir que los nueve van hundiéndose en sus sillas a peso mierda. Como ya es tardísimo y esto ya hace tiempo que esto se parece una de esa bromas radiofónicas llamadas "prueba de la paciencia", porque estos señores están haciendo mi horario laboral y más allá,  me acerco a la mesa con la factura y utilizando uno de mis infalibles trucos de camarero les digo:
- Lo siento señores, es que es muy tarde y tengo que coger un tren
-  ¿Un tren? Uy,ya no vamos, no nos habíamos dado cuenta de lo tarde que era, dice la de la voz cantante. Se levantan, pagan y se van. Pero no por irse dejan de dar problemas, ya me lo decía mi padre cuando tenía su bar "Hijo mío, hay gente que molesta desde mucho antes de venir hasta mucho después de irse" y qué razón tenía
Recojo la mesa y veo que faltan diez euros. Salgo a la puerta, donde el grupo sigue remoloneando,  con el plato del dinero y con el ticket y les digo
- Disculpen, faltan diez euros.
- Anda ¿quién  no ha puesto? Zutanito seguro que no has puesto tú
- Pues es verdad, dice Zutanito, no me he dado cuenta.
- Claro claro, le espetan sus compañeros
Zutanito al fin paga y algo avergonzado el grupo se va.
Dejando a un lado el "despiste" de Zutanito, que me podía haber metido en un lío porque hubieran faltado diez euros de la caja, quiero hacer notar aquí la maestría de mi truco del tren. Hace años ante una situación con clientes inamovibles apelaba a la empatía de estos y les decía que era tarde, que tenía que irme a dormir, que había quedado con una novia, que tenía un examen, que hacía dos horas que teníamos que haber cerrado, que tenía que ir al hospital  o cualquier otra cosa,  pero descubría una y otra vez, con gran tristeza, que el descanso normal y la vida privada de los camareros se la soplaba a este tipo de  clientes tardones, así que un día acerté con lo del tren y he utilizado esta excusa en múltiples ocasiones siempre  con el apoyo y con el permiso de mis jefes.
Y siendo esto así, yo me pregunto ¿Cómo es esto posible? ¿Cómo es posible que la gente entienda que se tiene que ir porque el camarero tiene que coger un tren pero no se vaya si le dices que llevas dos horas contemplándoles fuera de tu horario de trabajo?
Esto, queridos amigos, nadie lo sabe.
En fin, menos mal que existe la R.E.N.F.E.

miércoles, 26 de junio de 2019

Historias de camareros 14 "La llamada de la selva"

Cualquier camarero que se precie va mirando al suelo, y con el rabillo del ojo, va oteando el panorama. De esta manera y escuchando, sabe casi siempre quién llega, quién se acerca, quién se levanta y quién se va. Así, concentrado en los pedidos que lleva en la cabeza y en la libreta, y sin dejar que cualquiera le interrumpa en su cometido, es como atiende al personal lo mejor posible y sobre todo en el orden correcto de llegada. Cuando por algún motivo, alguien al que todavía no le ha llegado su turno le dice algo como "Oiga disculpe", el camarero le contesta "Un momentito señora, ahora mismo le atiendo" para poder llevar su trabajo organizado.
Este es un sistema conocido por casi todo el mundo, y digo casi porque hay un tipo de clientes que gustan de realizar lo que he dado en llamar "La llamada de la selva".
A los camareros noveles, y a muchos veteranos les crispa los nervios esta llamada en forma de shh sht, de personas a las que en absoluto les toca ser atendidos, pues si les tocara serlo, el camarero estaría en su mesa tomándoles nota.
Ante esta ignominiosa forma de dirigirse a las personas, y por el bien de la convivencia camarero-cliente, puesto que lo que a uno le apetecería en estos momentos de tan poco respeto y de tanta tensión, es dejarlo todo a un lado, acercarse sigilosamente a traición y por la espalda al modorro, y sacudirle al bodoque un bandejazo a dos manos, al más puro estilo Bud Spencer, he desarrollado un sistema para solventar este tipo de situaciones sin violencia y sin detención policial alguna.
Se trata de seguir estos sencillos pasos:
Cuando escucho el primer sch sch me quedo parado allá donde esté, mirando el suelo, para localizar la procedencia del silbido y evitar mirar hacia allí, mal que me parta un rayo, una vez hecho esto prosigo,como si fuera totalmente sordo, atendiendo a los clientes que educádamente esperan su turno, e imaginando que es un pajarillo, por ejemplo una picaraza, pobrecica, la que chista.
Cuando el pajarraco intensifica su inútil llamada, imagino que ha cambiado el trino porque está realizando algún tipo de ritual de apareamiento y cuando a esta picaraza se le une su acompañante en la mesa (casi siempre hay una acompañante indignada al lado de un tipo así) imagino que la picaraza principal ha encontrado ya a su amada y que han comenzado el baile nupcial, que les llevará al tálamo y finalmente a la cópula, momento que se percibe claramente al variar ostensiblemente al alza el volumen, la intensidad, y el tipo de berridos que la pareja de amantes produce, ya con la vena del cuello hinchada.
Algunos llegan muy rápido al clímax, a la puesta de los huevos e incluso a la incubación de los mismos, pero es por su propio temperamento explosivo, nunca por el tiempo de espera.
Generalmente, como me tengo por un camarero competente, antes de llegar a estos extremos ya he atendido a los clientes a los que tenía que atender antes que a los tórtolos, y ya estoy junto a su sitio libreta en mano:
- ¿Qué van a tomar? les digo mientras esbozo una gran sonrisa, a lo que ellos siempre contestan indignados "Oiga, que le hemos estado llamando" a lo que yo, con toda la calma de la que soy capaz, respondo " Anda, cómo lo siento, ya me disculparán es que no ando yo muy bien del oído, de todas formas, aunque les hubiera podido oír, no hubiera podido atenderles antes, ya han podido ver la cantidad de vueltas que he dado desde que han llegado"
- Anda ¿pero nos ha visto llegar?
- Pues claro, pero comprendan que si les hubiera atendido antes que las personas que han llegado antes que ustedes, los demás clientes se hubieran enfadado, y con razón, conmigo. Imaginen que ahora que les estoy atendiendo a ustedes alguien me llama y les dejo a ustedes aquí plantados para ir a tomárles nota a ellos.
- Claro, claro, claro, pero es que no sabíamos cuándo iba a venir.
Bueno, es normal, pero ustedes ya veían que yo no paraba quieto ¿verdad? Cuando les pase esto con un sordico como yo tengan paciencia y disfruten del momento ¡Fíjense qué tarde más buena se ha quedado! qué envidia me dan, ustedes aquí tomando algo, con lo a gusto que me sentaría yo a tomarme algo aquí mismo, en esta silla.
Los clientes con este último giro lleno de humor y de amabilidad se ríen y se relajan por fin, les atiendo y se quedan más contentos que unas castañuelas, con sus bebidas, con su sitio en la terraza y con su tarde de fiesta.
Comprendo muy bien el estres, que este sistema tan refinado, puede causar en los clientes que salen de casa a enfadarse con el sufrido gremio de los camareros, de los dependientes de comercio o de con cualquier otro gremio, en vez de a salir a disfrutar de una tarde tan buena, pero con él yo sólo pretendo que el infarto le de a quién corresponde, y no a mi, que al fin y al cabo soy un simple camarero al que además le gusta su trabajo.

Historias de camareros 11 "El café con leche con la leche muy, muy, muy, pero que muy caliente"

Yo ya lo veo venir, el otoño ya está a la vuelta de la esquina, vosotros todavía no lo notáis porque no os habéis enfrentado nunca a una señora enjuta de carnes, como el mismo Don Quijote de la Mancha, intentando explicarte, como si nadie te lo hubiera intentado explicar nunca antes,que ella quiere "Un café con leche con la leche muy, muy, muy, muy, muy caliente, pero que muy caliente que abrase de lo muy caliente que esté, pero muy caliente"
Al principio, cuando empezaba a trabajar de camarero intenté una y mil veces explicar que el café de una cafetera sale siempre a la misma temperatura, y que la leche tiene su punto de ebullición y que más allá de esa temperatura esta se sale de la jarra y comienza a enfriarse.
Luego me di cuenta de que aquellas explicaciones eran inútiles, porque aquellas ancianas querían quitarse de encima un frío que no era del café, ni de la leche, que ya estaban bien calientes, o al menos todo lo que era posible. Ese frío era suyo y estaba en su interior, era de la edad, del tiempo, de la soledad, de la niebla de los primeros días del otoño, de los dolores en las articulaciones, o de todo esto junto.
Así que ahora. cuando una de estas clientas me pide a mi o a algún compañero un café con leche de los que nosotros denominamos "Un café más caliente que la barandilla del infierno", mientras me dirijo al molinillo, saco el café, lo prenso y pongo a calentar la leche, coloco la taza, todavía vacía, bajo el dispensador de agua hirviendo que tiene la cafetera para hacer las infusiones, y la dejo allí un rato, hasta que tengo que coger un paño para darle la vuelta sin quemarme. Entonces hago el café en la taza ardiendo y la llevo, cogiéndola todavía con el trapo, al plato, una vez en él, vierto la leche, calentada todo lo que las maquinarias y la ciencia actuales permiten, y le sirvo la taza a la clienta.
Las señoras que reciben este café rusiente "como la barandilla del infierno" suelen decirme que "este café sí que está caliente,caliente pero de verdad caliente, pero muy caliente y que abrasa de verdad de lo caliente" y se quedan muy contentas, sin sospechar que el café está igual de caliente que siempre y que lo que les quema la lengua y los dedos es la taza, y que para el otro frío, el que nace de dentro, de dentro de los pulmones, para ese, no hay taza, ni café con la leche muy caliente, ni calor físico que valgan.


Me ves

Cada día estoy más seguro de que para existir hay que dejar de ser

Sólo cuando por fin la persona se ha ido para siempre, se piensa en ella con la intensidad que esta merece

Ahora que no estoy, ahora me ves.

martes, 25 de junio de 2019

martes, 11 de junio de 2019

Mar

Tu cuerpo es de cristal, una lente de precisión absoluta donde se filtran el espacio, el color, el tiempo, el sonido, la memoria y la luz. Todos ellos vibran  dentro de ti, y aprovechando su fuerza y su movimiento, los vas tallando en tu líquido transparente, amniótico, ancestral. Los vas doblando sobre ti y sobre si mismos, primero en posición fetal, y después, combándolos sin esfuerzo alguno, acaban atrapados en tu nueva forma final.
Ahora eres una bola de cristal, donde el espacio, el color, el tiempo, el sonido, la memoria y la luz llegan a ser una sola y simple cosa: lo que siempre quisieron y debieron ser.

viernes, 31 de mayo de 2019

¿Quién hay ahí dentro?



Cuando uno habla consigo mismo está hablando con otro. Antes de que uno acabe de decir la frase el otro no puede acabar de escucharla,  ni sabe lo que va a decir el primero. Habla una parte y otra escucha pero para ello las dos tienen que ser diferentes.
Así que no hay en el mundo una sola personalidad totalmente  integrada, monolítica. De esta división interior, de al menos dos partes nadie se salva,  y a fuerza de negar esta evidencia por no parecer dementes, perdemos las oportunidades y la riqueza que tener gente dentro nos brinda, aunque a lo mejor también nos libra de todo el mal que toda esta gente podría hacer.

Me dirán mis amigas psicólogas que esto de lo que hablo está estudiado y que recibe tal o cual nombre, pero nombrarlo no lo despoja de su realidad, y esta,  además se completa con la certeza de que ellas sólo pueden trabajar con la información que el paciente les quiera brindar, sea este quien quiera que sea que conteste a sus preguntas.

domingo, 31 de marzo de 2019

El infame tesón (una de psiquiatras)

Paso a la consulta de la psiquiatra a la que hace ocho meses que no veo. El tiempo entre sesión y sesión suele ser de cuatro meses,  pero perdí una cita por motivos laborales.
Yo ingenuamente pensaba que si avisaba con tiempo de que no podía acudir, no me volverían a dar cita para cuatro meses después, sino que sería antes, pues me parecía inconcebible que una persona pudiera estar sin ver al  médico que le está tratando ocho meses, pero así ha sido.
Paso como digo a la consulta y entablo con la médico la siguiente conversación:
- ¿Buenas Enrique, qué tal te encuentras?
- Mucho mejor, he dejado de tomar aquella pastilla que como te dije  me producía tanta fatiga, le digo,  y continúo,  ¿recuerdas que me dijiste  hace ocho meses "Me dirás que soy muy mala porque no te quito la pastilla?" pues me la he quitado yo.
- ¿Y qué tal le ha ido el cambio?
- De maravilla, la he cambiado por un antidepresivo natural, el hipérico.
- ¿Y me habías dicho que te producía fatiga?
- En cada una de las sesiones que hemos tenido, que han sido en casi dos años cinco o seis. Cuando me preguntabas  que cual era mi mayor preocupación te decía "la fatiga que me produce esta pastilla, tengo ganas de hacer cosas y de trabajar pero me deja baldado"
-Pues si  esa pastilla no te la receté yo. dice, ya viniste de otro psiquiatra con esa pastilla.
- Es verdad, pues fíjate si llevo tiempo diciéndote lo mismo, de hecho ya te dije que me había quejado al anterior psiquiatra de lo mismo.
- ¿Y qué te producía?
-Excesiva sudoración y mucha fatiga, mira tus notas. Las mira y se queda sorprendida,  porque ve que lo que le digo es verdad.
- Bueno, pues lo apunto,  dice intentando esquivar el golpe. Me alegra mucho que me lo digas porque así lo tendré en cuenta también con otros pacientes.
Aquí ya la conversación sigue por otros derroteros. Afortunadamente, gracias a mi sacrificio estoy mucho mejor, así que a pesar de que no se disculpa, no insisto, y le cuento otras cosas.
La sesión acaba, me da cita para cuatro meses después, y cuando salgo del centro de salud, de camino a casa, pienso:
¿Cómo es posible que una persona que no escucha a un paciente, teniendo en cuenta que la única forma de saber lo que le pasa a un paciente de psiquiatría es escucharlo, haya sido capaz de sacar unos estudios de medicina y psiquiatría con lo difíciles que son? y me respondo a mi mismo : Con tesón.
Me pongo a divagar sobre lo peligroso que es el tesón para la sociedad en general, pues acaba colocando a las personas en puestos contrarios a sus cualidades personales. Así, esta persona con su gran inteligencia, con su sentido de la vista y con su memoria, ha accedido a un oficio en el que el sentido del oído es casi lo único importante. Tenemos aquí a una persona que gracias a su gran capacidad para el estudio ha acabado en un puesto en el que se requiere, no una gran capacidad de estudio, sino una gran capacidad de escucha.
No quiero ni pensar en la cantidad de pilotos de avión que gracias a su tesón, aunque sin inteligencia espacial, pueden estar ahora mismo pilotando, ni de los políticos que gracias a su ambición y a su tesón andan por ahí dejando de servir al pueblo para seguir ascendiendo en sus carreras.
Dejo de darle vueltas al asunto,porque no tiene remedio, me siento en un banco, saco de mi bolso un libro y me siento a leer al sol, para evitar tener que tomarme un orfidal.

jueves, 14 de marzo de 2019

Silencio

Lo he intentado todo.

El mundo sigue  chocando con mis aristas

Sólo queda seguir cayendo en esta suerte de aislamiento. Vivir en una celda cuidadosamente construida desde dentro, como quien se empareda a si mismo y coloca por fin el último ladrillo.

Buscar un agujero dentro de un agujero en mitad del campo, en mitad de la nada, para dejar de tener estas ganas de querer arrojarme al mar.

Sólo hay un lugar más silencioso que el útero materno.

sábado, 19 de enero de 2019

Existencia

La existencia es como la fuerza de la gravedad, está allí y no puedes evitarla. Si todo es como parece, después de la muerte, se deja de existir de una forma para seguir existiendo en otra, aunque esta otra sea sólo polvo o ceniza.
No se conoce nada que haya dejado de existir por completo, así que podemos decir que, para bien o para mal, nosotros mismos no vamos a ser menos.

viernes, 18 de enero de 2019

Causa y efecto

Hay médicos que recomiendan a sus pacientes actividades que sólo podrían hacer si estuvieran sanos. Confunden, como decía Nietzsche que hacen los católicos con la existencia de Dios y con la existencia del Mundo, la causa con el efecto. Argumentaba el filósofo que el mundo no podía ser la causa de la existencia de Dios sino su consecuencia. Aun así, continuaba, los católicos argumentan que existe el mundo y que por tanto existe Dios.
Este pensamiento de Nietzsche es muy útil porque nos permite identificar otros casos parecidos, así, como digo más arriba, los médicos se quitan la responsabilidad de la cura del paciente diciéndole que camine, o que salga con amigos, pero el caminar y el salir con amigos no le cura. Cuando se cure, entonces será cuando el enfermo podrá salir y caminar.
Es increíble y da mucha pena que personas con estudios y con tanta responsabilidad, cometan estos errores de bulto.
No sólo es importante tener los conocimientos para ejercer una profesión, también hace falta el pensamiento necesario para poder utilizarlos.

jueves, 17 de enero de 2019

Olas

Aquí estoy de nuevo frente al mar, mirándolo, aunque para mi lo mejor del mar es oírlo. En vez de vivir pienso. En esta ocasión en el gran misterio del ir y venir de esa enorme masa de agua salada.
¿Qué pensaban nuestros antepasados de todo este movimiento?
Hoy sabemos que son el Sol y la Luna los que originan las mareas, pero poco sabemos del espacio en el que se mueve nuestro planeta.
Así que el misterio se ha desplazado un poco, como hace cuando nos acercamos a él, el horizonte.
Somos como esas gotas de agua que salen despedidas desde las crestas de las olas y quedan rezagadas, cayendo de nuevo al mar y que intentan llegar a la playa siempre en la siguiente ola.

sábado, 5 de enero de 2019

Sueño, pensamiento

Observo como fluye el pensamiento, y ese mismo flujo se pregunta a si mismo, si no será ese mismo pensamiento el sueño, que continúa su curso a través de la vigilia .

Al igual que los demás órganos, el cerebro ejecuta su cometido con el piloto automático puesto, entonces, ¿Dónde interviene uno en todo este sistema autónomo y cerrado?

Hace falta inteligencia para despistar al propio cerebro e intervenir en su acción, por ejemplo, poniendo sobre el papel estas palabras,  y no hay que ser muy listo  para seguir viviendo, para sobrevivir, e incluso procrear. Para ello no hace falta salirse de ese pensamiento mecánico del cerebro, de ese sueño sin pausa que es el pensamiento.

Todo esto lo digo sin tener ninguna seguridad de que yo mismo no sea uno de estos seres poco listos que a todos nos rodean, ni de que ahora mismo no esté siendo manipulado  por mi propio pensamiento.

Rampa

Por la rampa zigzagueante que se ha añadido al antiguo mercado del barrio suben y bajanm no sillas de ruedas, sino señoras con sus carros de la compra.
A la ida van ligeras y luchan contra la inclinación del terreno y a la vuelta, ya cargadas contra el peso del carrito que las arrastra hacia el principio de la cuesta.
La fuerza de la gravedad es, en fin, como la existencia, está allí siempre y no es posible abandonarla ni siquiera después de abandonar el mundo.

martes, 1 de enero de 2019

Mecedora

Una mecedora, una máquina del tiempo, una pajarera que contiene un ser vivo muerto en vida que se balancea atrás y adelante, intentando retroceder hasta los primeros momentos de su existencia, o intentando despistar los tiempos presentes para llegar cuanto antes a los últimos.

La botella de oxígeno que la acompaña ayuda sin embargo a anclarla al presente, para que no salga despedida huyendo de la realidad, y tenga que quedarse  aquí, como un holograma, yendo y viniendo, en una negación compulsiva del tiempo, a través de la noche y del día.