Para pensar, o para no pensar, que es en realidad otra forma de pensar, porque la actividad cerebral no se puede apagar y encender a voluntad, hay que bloquear el sonido, pero el sonido no se bloquea para pensar o para no pensar, se bloquea para dejar de oír, o para oír otra cosa. Así nos quedamos a medio camino de eso que no es silencio, porque el silencio no existe, y para lo que tampoco tenemos nombre, sin llegar casi nunca a pensar, o a no pensar, que como digo es también la misma actividad del cerebro.