El futuro ha sido como nos ha ido yendo el presente.
Nunca tuvimos la más mínima oportunidad de cambiarlo.
No es que estuviera predeterminado,
simplemente fue transcurriendo de aquella única forma
como podía haber sucedido de cualquier otra.
Por eso, el estudio de la historia nunca pudo salvarnos.
Tan sólo pueden salvarnos nuestras acciones, ahora.