martes, 1 de octubre de 2019

En mis sueños estrella

En mis sueños parto en una nave espacial hacia una estrella lejana y muerta. De ella sólo subsiste su luz, que sigue llegando desde la prehistoria del tiempo

Es este un viaje de millones de años, siempre a la velocidad de la luz, y para él la ciencia me ha provisto de una biblioteca infinita y de un gran gato inmortal, somnoliento y naranja.

Fijo el rumbo para que este coincida con el último haz de luz, que envuelve la nave con una blancura como de leche materna.

Espero con ansiedad el momento en que este último rayo cese y se haga la oscuridad.

Quedarán todavía miles de años de viaje hasta el lugar justo donde habitó la estrella. Entonces, debido a los restos de la gravedad, el tiempo y el espacio se alterarán. Mi gato y yo apenas notaremos nada, un desvanecimiento, un leve ronroneo, un desmayo fatal y entonces ella nos envolverá en su sueño.

Llega por fin el fin del viaje, siento las uñas del gato que escala por mis piernas y se recoge sobre mi pecho. Nos miramos muy de cerca, fijamente, y viéndonos el uno en los ojos del otro brillamos, como si estuviéramos a punto de extinguirnos.

domingo, 29 de septiembre de 2019

Firmas

Estaba el otro día en una conocida librería franquicia y vi un cartel que rezaba:
Hoy a las 19. 30  la autora Menganita  firmará ejemplares de su última novela, y mientras hojeaba un libro me puse a pensar en ello. Personalmente nunca he entendido qué puede aportar una firma del autor a un libro, y tampoco entiendo que haya fans que hagan cola un día determinado para que Menganita , autora de la novela tal, que no les conoce de nada, les firme casi por obligación  el ejemplar recién adquirido usando una serie de frases hechas, como:

 "Para Zutanita, de Menganita con aprecio"

 O alguna  cosa parecida.

Esta costumbre que forma parte del negocio editorial de nuestro tiempo no lo sufrieron los autores clásicos que muchas veces ni siquiera vieron su obra publicada, lo que no deja de ser una  especie de broma cósmica, porque anda,  que no molaría tener un libro de Shakespeare dedicado en el que se pudiera leer :

Para Quique, mi mayor lector en el pérfido reino de los Austrias,
Firmado William Shakespeare.

Esto sí que estaría guay, pero guay,  guay

Como en realidad la realidad es una ficción, me imaginé que en cada librería podría haber un firmante de clásicos, para que cada cual pudiera tener un libro con la dedicatoria de su autor preferido. Así cuando yo por ejemplo comprara un libro de Rilke, un amanuense experto podría escribir en mi recién adquirido ejemplar:
Querido Quique ¿Quién si tú gritaras te oiría desde los órdenes angélicos? Con desesperanzada belleza 
Rainer Maria. Rilke

Si comprara las Metamorfósis de Ovidio el mismo escribiente podría poner para mi y en exclusiva:
Esperando que no se transforme usted, querido Quique, como Dafne en un Laurel , ni en ningún otro arbusto, seto o vegetal,  le dedica este libro este su admirado
Ovidio

Si el autor fuera Freud podría llevarme en sus "Sueños" una dedicatoria como :
Buena la lleva Don Enrique, sí, sé lo que está pensando
Fdo; Dr. Freud.

Y así hasta el infinito.

Creo que estamos desaprovechando el hecho incontestable de que la realidad es una ficción. Deberíamos tenerlo más en cuenta, desarrollar más la parte ficticia y pasarlo mucho, mucho mejor.

jueves, 26 de septiembre de 2019

Vicios

Estaba yo con Rosa en al bar a primera hora del las comidas  y hablábamos de los señoricos mayores que vienen solos. Llegan en cuanto se abre el comedor y todos tienen algún vicio. Uno  se queja por todo, que si este tenedor esta sucio, lo que no responde a la realidad, que si este carajillo tiene poco o mucho brandy, que si esta sandía no es como la de ayer... pero viene a comer todos los días trayendo con él todas sus quejas, y con el roce, le estamos cogiendo cariño a él y a su pequeño vicio de protestar. Otro come siempre chuletas y melón, no quiere saber nada de ningún otro alimento, y otro sujeta con la mano izquierda un salero con la que va salando cada bocado que se echa al cuerpo con la derecha.
Me acuerdo de todo esto en la cola de la herboristería, que es uno de mis propios vicios. Las herboristerías están llenas de mujeres cuidándose, que luchan contra los quilos, contra los dolores, contra la vejez o contra la muerte, yo vengo a estos establecimientos huyendo de las psiquiatría. Hago lo mismo en las librerías y en los cafés, con mis auriculares con los libros, con las libretas  y con mi música, donde conjuro la soledad y la tristeza. Así que identifico en mi persona cuatro vicios y entonces pienso ¿Es esa aparición de pequeños vicios una señal de que la vejez entra en nosotros? A mi mi vejentud me entro, como mucha gente sabe ya, hace mucho tiempo, a la tierna edad de ocho años, en aquellos tiempos tenía ya en mi el vicio de la lectura, y el de la música.
Los vicios son imprescindibles para la supervivencia, ya lo decía Bukowski "Hay que tener un vicio para poder mantenerse limpio" y Bertold Brecht que apuntillaba "Hay que tener al menos dos vicios porque uno puede ser demasiado" Y yo me pregunto ¿Cuántos años puede durar la vejez de un hombre bueno? ¿Cuántos vicios necesita uno para sobrevivir en una vejez ya tan prolongada como la mía?
Lo pienso y me doy cuenta de que hace tiempo que estoy necesitando un buen par de gatos.

domingo, 22 de septiembre de 2019

cantantes y bandas

Estaba escuchando música y maqueándome para ir a un evento y eligiendo que ponerme entre una de mis dos camisas legendarias,una de tortugas y otra de marcianos,cuando sonó Bob Dylan acompañado de The Band, joder, pensé, molaría ser Dylan pero molaría más ser uno de los componentes de The band, Robbie Robertson o Rick Danko. Comencé a pensar en otros cantantes con bandas legendarias, qué chulos eran los nombres, Tom petty and The Heart Breakers, cómo podría chulearme si fuera uno de los HeratBreakers de Petty, o de los Blues Braeakers de John Mayall, en este caso podría ser Peter Green o Mick Taylor, madre mía, mejor que ser el propio John Mayall.
Así andaba, cuando quizá guiado por el maravilloso estampado de una de mis camisas pensé : Pues yo podría tener también un grupo acompañante con un nombre bien chulo, podríamos ser "Quique Artiach y los tortugos" y según lo pensaba me asaltó de nuevo el deseo, no de ser el líder de la banda, sino uno de los tortugos, y aquí comenzó mi zozobra. ¿Si yo pasaba a ser tortugo, que me gustaba más , quién haría de Quique Artiach? ¿Tendría que ser un cantante de fuera o podría ser uno de los otros tortugos? ¿Si fuera uno de los tortugos, podría ser a la vez Quique Artiach y a la vez seguir siendo tortugo para que la banda no se deshiciera? ¿Quién llevaría mi legendaria camisa de tortugas en las actuaciones, Quique Artiach o yo mismo transformado en tortugo?
Me asaltaban estas y otras muchas dudas existenciales que sin duda podrían haberme dejado en coma profundo, menos mal que tenía que irme al evento y tuve que dejarlas para otra ocasión.
Y yo me pregunto ¿Es este pensamiento mío normal y sobre todo sano? Mis amigos me lo advierten desde la adolescencia: Quique, le das muchas vueltas a las cosas, me dicen, bueno, respondo, alguien tiene que pensar en todas las cosas en las que no pensáis vosotros, que no son pocas.
Pasan los años y siguen siendo mis amigos, no sé si lo hacen más por cariño o por curiosidad pero el hecho es que aquí están.
En fin, ya lo decía Serrat (este sin banda acompañante)
"Uno siempre es lo que es y anda siempre con lo puesto, nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio"

Esta soledad (letra de canción)


Esta soledad de la noche
Yo la voy a conjurar, con poemas y canciones

Va sonando, mi guitarra, me acompaña con sus sones
Poco  poco va cayendo el sueño bajo mis pestañas y
yo, ya puedo descansar, de que me faltes tú
si estoy despierto

Esta soledad, cuando crece,
me obliga a desesperar entre libros y relojes
voy llenando mis poemas,
de faroles y de nubes

Va sonando, mi guitarra, me acompaña con sus sones
Poco  poco va cayendo el sueño bajo mis pestañas y
yo, ya puedo descansar, de que me faltes tú
si estoy despierto

Esta soledad, esta soledad, esta soledad.

martes, 17 de septiembre de 2019

la distancia (Letra de canción)

Entre un puerto y otro del ancho mar mil millas hay 
y eso no va a cambiar jamás
Entre mi calle y la calle de atrás mil millas hay 
y eso no va a cambiar jamás

Que es lo mismo separarse entre los mares 
que cerrar los ojos y dejarnos marchar
que cerrar los ojos y dejarnos marchar

Donde nos dejamos el corazón
en un sillón, un viejo banco en un colchón
la distancia nace en cualquier rincón
un paso en falso y ya no tocas nunca  pie 

Que es lo mismo separarse entre los mares 
que cerrar los ojos y dejarnos marchar
que cerrar los ojos y dejarnos marchar

lunes, 9 de septiembre de 2019

Relojes sincronizados

Los relojes raramente se ponen en hora manualmente. Si son electrónicos y están conectados a la red o hacen de forma automática.
Esto es en si mismo un cambio en nuestra forma de percibir el tiempo. Cada vez el tiempo es más el mismo para todos.
¿Qué consecuencias tendrá esto en nuestros cerebros? ¿Se ajustarán unos por fin con otros y serán al fin sincrónicos?
De momento nadie, que se sepa, lo está estudiando.