jueves, 19 de marzo de 2026

Desigualdad

                                                             



Nos molesta más el ruido que se puede evitar. No se soporta de igual manera el follón de una obra necesaria para mejorar las aceras de nuestra calle, que el de los vecinos de arriba, que se empeñan en arrastrar los muebles de la cocina, para barrer las migas del desayuno, a las siete de la mañana, quitándonos una hora de sueño a diario, pues esta molestia podría eliminarse fácilmente.

Si habláramos con nuestros vecinos al respecto y no hicieran nada, y nos siguieran despertando a diario con los chirridos de sus muebles, consideraríamos esta actitud una falta de buena vecindad y de respeto. 

Con la desigualdad pasa lo mismo, si uno es más o menos fuerte, hábil, listo, alto, guapo que su hermano, considera estas cosas simples diferencias, e incluso, hasta cierto punto la diferencias pueden llegar a denominarse diversidad. Esto, salvo a algún envidioso, no suele perturbar a nadie, es algo inevitable, e intentamos por tanto no solo asumirlo, sino sacarle partido, compartiendo en lo posible, las diferentes cualidades y pertenencias de cada cual.

Que un pequeño porcentaje de la población mundial acapare la mayor parte de la riqueza mientras una gran mayoría, posee lo justo, o directamente pasa calamidades, esto deja de ser una diferencia inevitable para convertirse en una injusticia terrible, porque no solo es algo cruel y evitable, sino que es una inmoralidad que se da por el mero hecho de acumular, de gastar en bobadas horteras el pan de la humanidad.

Seguramente en el caso de los vecinos podríamos ejercer algún tipo de presión, ya que se acuestan pronto, podríamos aporrear con un palo, cada media hora, a partir de las diez de la noche todo el techo de la casa, para asegurarnos de que si nosotros no dormimos en paz ellos tampoco puedan hacerlo, el respeto hay que cultivarlo. ¿ Pero qué hacer en el caso de los multimillonarios que andan haciendo el memo con el dinero que otros necesitan para subsistir? 

No puede el autor recomendar el lanzamiento de cocteles Molotov o de bombas Orsini al paso de sus coches, pues esto sería ilegal y de muy mal gusto, y además no serviría de mucho, pues la seguridad nos "abatiría" al momento y los blindajes salvarían a los lelos. Poco podemos hacer al respecto, eso está claro, pero sí que podemos no ensalzarlos, no ponerlos a nuestros menores como modelos, explicarles a nuestros niños, que eso que ven ahí no es un multimillonario, sino un imbécil, que Napoleón no fue un genio militar, si es que esto puede llegar a existir, sino un asesino de masas que empezó veintisiete guerras y que arrasó medio mundo por querer llegar a ser alguien, que el querer ser superior es un signo inequívoco de inferioridad, y que una buena vida no es andar destruyendo al prójimo y hacer el idiota constantemente, y también, y esto sí debería ser efectivo, si llegáramos a hacerlo, ejercer nuestro poder sobre el mercado comprando lo justo y necesario y dejando de adquirir las inutilidades que les hacen ricos, para que al no vender tantos móviles, por ejemplo, las empresas se vieran en la obligación de invertir en cosas que realmente nos hicieran más fácil la vida, la nuestra, y no las suyas. 

El lujo es una horterada y todo lo innecesario es o acaba siendo perjudicial, para cada uno de nosotros como individuos y como comunidad.

Ya sé que predico en el desierto, pero esto último, como lo anterior, es otra cosa que no me perdonaría dejar de hacer.

Fotografía, autor Carlos Capote https://www.flickr.com/photos/carloscapote/2613837588/

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Alminares cristianos

 

Parece que la comunidad, la sociedad, se asienta al inicio en torno a la religión porque es esta la que tiene el poder de medir el tiempo y de influir en los elementos, que son muchas veces dioses, y de organizar las actividades en función de las interpretaciones de los signos que estos le envían: la  siembra, la cosecha, la guerra, los ritos de paso, las festividades, Etc. De esto último tenemos todavía un vestigio en nuestra sociedad, la Semana Santa, cuyo calendario establece la Iglesia atendiendo a las lunas de cada año.

Salvando este asunto de la Semana Santa, que es ya una tradición, como lo es el día de la marmota en otras culturas ¿Se podrían expurgar estos restos de religión en el estado aconfesional para que la sociedad pueda operar ella misma sobre sí misma?

Parece un tema baladí, pero nuestros campanarios, algunos de nueva factura, siguen llamando al rezo incluso en barrios nuevos, donde no se puede recurrir a la tradición como excusa, pues sus nuevas iglesias no son la Basílica del Pilar ni San Pedro del Vaticano, y esto no cesa, si no se regula, y esta apropiación del espacio físico, sonoro y mental, se sigue realizando, de forma muy lesiva para quien vive al lado de los nuevos campanarios, nada impedirá que además de la religión dominante, otras quieran, y estarían en su derecho, al ser sus fieles de nacionalidad española, a llamar a la oración desde nuevos alminares. 

El estado laico debe ser, y serlo para todos los ciudadanos, profesen o no una religión o cualquiera de las demás.




sábado, 14 de marzo de 2026

Desconocimiento

Aprendo en los libros de Norbert Elías "Teoría del símbolo" y en el de David Le Bretón "Antropología del dolor", que tanto el cuerpo humano como el dolor tienen una parte, una dimensión simbólica. Algo ya sospechábamos algunos claro, pero me pregunto cómo es posible que nadie en toda mi vida me haya dicho nada al respecto.

¿Cómo es posible que no se enseñe nada verdaderamente profundo sobre el ser humano, sobre nosotros mismos, y sobre el dolor que padecemos?

Solo tenemos cierto saber sobre la parte mecánica de las cosas, pero nunca se su interior y esto es terrible, tanto para el conocimiento de uno mismo como para de lo que nos sucede como individuos que viven en una comunidad de individuos, que se desconocen también a sí mismos, a los demás y a sus circunstancias.

jueves, 5 de marzo de 2026

La incomprensión del dolor crónico

 Leo ya en el inicio del libro de David Le Bretón "Antropología del dolor", cosas muy hermosas, aunque duras, y útiles para todos, y sobre todo para quienes padecemos dolor crónico.Así dice Le Bretón que "No hay dolor sin sufrimiento" se refiere al sufrimiento moral, claro, y también que el dolor "golpea la identidad del ser humano".Por otro lado se lee en su escrito que es un hecho que el cuerpo escapa a la atención del individuo cuando está sano, como todos más o menos sabemos, y así, digo yo, si los médicos y las demás personas sanas no perciben su cuerpo ¿Cómo percibirán el cuerpo del otro, del enfermo? y si no perciben el cuerpo del enfermo ¿Cómo percibirán su dolor para poder entenderlo?Se me dirá que todos los seres humanos sienten dolor, y es cierto, pero al igual que, como dice el refrán:  "Hambre que sabe que va a comer no es hambre", o no lo es del todo, un dolor que sabe que va a terminar no es dolor, o no es un dolor tan verdadero, por no ser tan constante, como es hambre el hambre verdadera, la que no sabe cuándo va a comer. 

Y así, me parece a mí, se resuelve en parte el misterio de por qué los enfermos de dolor crónico no nos sentimos comprendidos. Podría argumentarse que toda esta disquisición sobre  por qué los enfermos de dolor crónico no nos sentimos comprendidos, se podría resumir en la siguiente contestación :- Porque los demás no se dan cuenta. 

Y así es, esto ya lo sabíamos, lo que no sabíamos era el porqué de este no darse cuenta.

Nota: El dolor crónico es físico y mental, porque mente y cuerpo son la misma cosa, la mente está en el cerebro, por eso una depresión crónica del sistema nervioso central (del cerebro) causa tanto dolor físico y crónico como lo hace una lesión "física", que es también mental.Nos haría falta una nueva palabra para deshacer esta falsa dualidad cuerpo-mente.

domingo, 1 de marzo de 2026

Nos consumimos

 El consumo no solo está consumiendo los recursos del planeta, nos consume a nosotros mismos en el afán de conseguir cosas innecesarias y usarlas. 

Además de destruirnos en tan vano propósito con esta ocupación, dejamos de construirnos, de cultivarnos, dejamos de crecer verdaderamente.


martes, 17 de febrero de 2026

Lluvia

 

La lluvia golpea las azoteas, los tejados, los techos de los autobuses, de los tranvías, de los coches, resbala por los paraguas y los impermeables, encharca las calzadas y las aceras, hasta que se cuela por los sumideros de las alcantarillas, repelida, desaguando, por fin expulsada en los ríos cercanos. 

Sin embargo la lluvia que cae allí fuera, en el mundo, en la naturaleza, ablanda las copas, las ramas y las hojas de los árboles y enternece las cortezas, las ramas las raíces y los tormos de tierra seca, empapa, limpia, cura, enferma y vivifica a todos los helechos, los líquenes, los musgos, las gramíneas, y a todos los animales, mamíferos, insectos, vertebrados e invertebrados que bajo el cielo viven. 

Los habitantes del mar, sienten la lluvia también de forma diferente, cambia la iluminación de su entorno doble, triple, si de día las nubes, las olas y el propio aguacero, en diferentes proporciones, alteran la luz y el color del océano como si este fuese el interior de un caleidoscopio en movimiento, si de noche, no cambia tanto la luz ya escasa de la luna, sino la oscuridad que ya ahí se contiene y al estar todo enceguecido, es el sonido el que cambia como si todo el universo marino hubiera caído en el interior de un túnel de viento.


viernes, 13 de febrero de 2026

Corredores

Salgo a la calle y veo corredores equipados con toda suerte de adminículos desperdiciando la energía que a otros tanto nos falta.

Ya tardan los científicos en diseñar una batería acumuladora de ese sobrante que tanto se esfuerzan en dilapidar, para que lo llevaran en sus correrías y fuera acumulando parte de ese dispendio, para que después pudiera aprovecharse, reciclarse si se prefiere, en beneficio de personas con fatiga crónica, por ejemplo.

martes, 10 de febrero de 2026

Reciclando

Voy reciclando el plástico, el papel, el vidrio, la ropa, también los libros que dono a una ONG que los vende para dedicar la ganancia a proyectos contra el hambre. Mis pensamientos también los reciclo aquí, y en el blog donde los vierto. Así voy reciclando la vida entera, en un proceso industrial, esperando que algo le sirva a alguien, que todo le sirva a alguien. 

domingo, 8 de febrero de 2026

1511- Perdón

1511- A veces te dicen que perdones, aunque los ofensores no estén presentes y no te pidan perdón, entonces esa es una acción que uno hace solo, con uno mismo, se perdona uno a uno mismo, puesto que los otros no intervienen. Esto es un autoengaño que no proporciona reparación ni por supuesto perdón real.

viernes, 6 de febrero de 2026

7- Eco

Todos queremos recibir nuestro eco tras volver rebotado en el otro, aunque sea este ya una información incompleta, filtrada y sesgada, pues el otro nos devuelve aquella que no absorbe.

Espero que tu eco esté en mí en ti, y mi eco en ti en mí, un rebote de un rebote sónico, táctil, lumínico, 

Paseo la vista en ti, para que adherida como en lengua de camaleón vuelva en mí llena de imágenes mentales, de futuros recuerdos de próximas caricias.