318- Llevamos la razón demasiado lejos, hasta el punto donde esta se desmorona por su propio peso; mientras tanto cercenamos, mediante esa misma razón cochambrosa, nuestra capacidad de desarrollarnos sintiendo e imaginando sin límites.
319- El rumor del viento impide que oigas cómo desciende el río.
320- El peor de los sufrimientos es aquel que no se puede compartir.
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