lunes, 14 de septiembre de 2026

El cesto y las manzanas podridas

                                                                   

                                                                                 


Hace unos meses por motivos de salud, comencé a comer manzanas, las dejaba en una estantería sobre unas fuentes, y como no eran pocas, mi madre les buscó un cesto, muy bonito por cierto, lo que a mí me pareció muy bien.

A los pocos días vi que las manzanas, ya en su cesto, se estropeaban más y más rápidamente que antes, pero pensé que sería por el calor, así para saber si esto era o no cierto, la siguiente vez que bajé a la frutería fetiche, la de los carteles fetén, hice la prueba de poner unas manzanas en la estantería y otras en el cesto, para comprobar, en varias ocasiones, que las manzanas del cesto se estropeaban antes que las de la estantería, y entonces me pregunté ¿A ver si no va a ser verdad eso de que la manzana podrida es la que pudre al resto de manzanas, y va a ser el cesto el que pudre las manzanas? y como las frases hechas tienen tanto peso en nuestras formas de pensar, y me resultaba difícil creer en la evidencia que acababa de descubrir, comencé a investigar un poco (en esto puedo equivocarme porque mis conocimientos científicos son escasísimos) pero resulta que sí, que parece que tengo yo razón, pues las manzanas emiten gas etileno, una hormona natural vegetal que acelera el proceso de maduración de las frutas que están cerca, y claro, si estas están amontonadas en un cesto, ese vapor va afectando a todas ellas, además el peso de unas sobre otras puede hacer que la piel de algunas se dañen, y que este proceso comience antes de lo que ocurriría si las manzanas estuvieran extendidas en una estantería, donde se tocan menos, o no se tocan, y donde el aire circula entre ellas, retrasando todo el proceso.

Así que, queridos todos, aquí acaba la engañifa de "Hay que eliminar la manzana podrida porque acaba pudriendo todo el cesto", lo que hay que acabar es con los opresivos cestos, que hacen que las manzanas se descompongan antes de lo que deben.

Hay que tener en cuenta que normalmente esta frase la suelen pronunciar los que poseen el cesto, para quitarse de encima a individuos que no les agradan, con la excusa de ser "manzanas podridas" que van a destruir al resto, con lo que este pequeño descubierto me hace, como diría Alberto Bolaño, un poquito feliz.

Y ahora, a aventar los cestos, y a darle a la manzana, y si puede ser a la manzana del Edén, pues oye, mejor que mejor.

Y eso es todo amigos, un abrazo y salud.

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