He estado buscando por las tiendas un reloj nuevo, el que tenía estaba muy anclado al pasado y quería que el nuevo fuera el portador de un nuevo tiempo, libre de cargas anteriores. En uno de los escaparates que miraba había también curioseando una mujer con un niño al que llevaba de la mano; la madre miraba la mercadería y el niño, que no llegaba al cristal, me miraba muy atentamente, desde abajo. Entonces me he dado cuenta de que el tiempo que estaba buscando lo tenía él, que todavía no tenía un pasado y no llevaba reloj.
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