87- Estoy en un bar y veo a un niño bastante poco agraciado; le faltan, además, varios dientes. Todo el mundo respeta a esta criatura, él también colabora, pues es respetuoso con los demás clientes y todo este proceso es de lo más natural y sencillo, y yo me pregunto: ¿Cómo puede ser que no seamos capaces de extender este respeto por los niños a los humanos adultos? Esto, creo yo, nadie lo sabe.
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