jueves, 19 de marzo de 2026

Alminares cristianos

 

Parece que la comunidad, la sociedad, se asienta al inicio en torno a la religión porque es esta la que tiene el poder de medir el tiempo y de influir en los elementos, que son muchas veces dioses, y de organizar las actividades en función de las interpretaciones de los signos que estos le envían: la  siembra, la cosecha, la guerra, los ritos de paso, las festividades, Etc. De esto último tenemos todavía un vestigio en nuestra sociedad, la Semana Santa, cuyo calendario establece la Iglesia atendiendo a las lunas de cada año.

Salvando este asunto de la Semana Santa, que es ya una tradición, como lo es el día de la marmota en otras culturas ¿Se podrían expurgar estos restos de religión en el estado aconfesional para que la sociedad pueda operar ella misma sobre sí misma?

Parece un tema baladí, pero nuestros campanarios, algunos de nueva factura, siguen llamando al rezo incluso en barrios nuevos, donde no se puede recurrir a la tradición como excusa, pues sus nuevas iglesias no son la Basílica del Pilar ni San Pedro del Vaticano, y esto no cesa, si no se regula, y esta apropiación del espacio físico, sonoro y mental, se sigue realizando, de forma muy lesiva para quien vive al lado de los nuevos campanarios, nada impedirá que además de la religión dominante, otras quieran, y estarían en su derecho, al ser sus fieles de nacionalidad española, a llamar a la oración desde nuevos alminares. 

El estado laico debe ser, y serlo para todos los ciudadanos, profesen o no una religión o cualquiera de las demás.




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