lunes, 31 de diciembre de 2018

Negligencia

De entre todas las faltas posibles, entre ellas la maldad, la incompetencia, la desidia, la ignorancia y la negligencia, esta última es sin duda la más perjudicial a largo plazo, porque es el germen de todas las demás.
Ante ella estamos indefensos, no se puede atajar mientras se produce, porque pasa desapercibida hasta que tiempo después se sufren sus efectos.
Al no haber maldad en ella, sino sólo simple estupidez, no se puede culpar de ella a nadie ni castigarla. Ni siquiera la venganza es adecuada en un caso de negligencia.
Ya lo dijo el pobre Jesucristo en lo alto de su Cruz: "Padre perdónales porque no saben lo que hacen".
Han pasado casi  dos mil años y siguen sin saberlo.

sábado, 29 de diciembre de 2018

La era del mínimo esfuerzo

Hace ya tiempo que la competitividad arruina todo el esfuerzo humano, excepto a veces el del triunfador.
Esta es la causa de que esté llegando la era del mínimo esfuerzo, y de el merecido máximo descanso posible, puesto que se nos ha hecho hacer mucho más de lo necesario, para obtener a cambio mucho menos.
Es el propio mercado el que da valor al trabajo, si el trabajo sigue bajando su valor, a nadie le interesará trabajar más allá de lo estrictamente necesario para la supervivencia.
A las demás cosas que quedan fuera esta subsistencia  ya no se puede ni aspirar.


miércoles, 26 de diciembre de 2018

Cordero de Dios.

Y digo yo, El Cordero de Dios que quita el pecado del mundo ¿No podría en su omnipotencia, y por el miso precio, haber quitado también, o a cambio , el sufrimiento del mundo? Seguro que además quitando en sufrimiento del mundo la comisión de pecados habría bajado mucho mucho, mucho.
En fin los camios del Señor son "inescrotabes ".
Buenas noches y salud.

martes, 25 de diciembre de 2018

Historias de camareros 48 las cenas de empresa

No dan cien vidas para narrar la de aventuras que hemos vivido este mes con las cenas de empresa, así que sólo comentaré lo más impactante. En una mesa de ocho, antes del segundo plato, se habían bebido ya once botellas de vino, y tuvimos que decirles que a partir de la número doce empezaríamos a cobrarles cada botella aparte del menú, no era por el dinero, es que ya habíamos tenido que levantar a uno de los comensales del suelo y a otro, yo mismo, tuve que sacarlo del cuarto de la limpieza donde se había metido buscando la salida. El pobre diablo decía "¡Quiero salir! ¡quiero salir!" y hasta que lo agarré dél del brazo y le di la vuelta para que viera que la luz del bar estaba en la otra dirección no fue capaz de ir a la calle a fumar por sus propios medios. Menos mal que les cerramos el grifo a tiempo y que con el aire frío de la calle, los andobas recuperaron la compostura y la vergüenza, y ya al final, cuando uno de ellos quiso pedir una copa los demás le dijeron "fulanito, que estos señores lo que quieren es que nos vayamos a otro sitio, ¿no te das cuenta de la que hemos montado? venga vamos" y se disculparon con nosotros por las molestias causadas. En varias ocasiones y en diferentes días, tuvimos que llamar al orden a algunos comensales, que golpeaban las mesas con las palmas de las manos hacia abajo mientras cantaban unas veces Hola don Pepito hola don José, otras En un país multicolor, nació una abeja bajo el sol y otras el Porompompero. Lo del cante pase, pero lo lo aporrear las mesas está muy feo, mete una bulla que no es de este mundo y está empezando a convertirse en algo habitual, desgraciadamente. En este caso el decirles que había vecinos, como nos dirigíamos a personas casi adultas, surtió el efecto deseado. Lo que no esperábamos en absoluto fue lo que ocurrió con los cuarenta bomberos que vinieron hace unas pocas noches. Cuando íbamos cargados a una mesa, notábamos un fogonazo a nuestras espaldas,como un flash de fotografía pero con una luz más cálida, que se veía reflejada en las paredes y que venía acompañada de un sonoro zuum, zuum. Como siempre nos pillaba de espaldas y era algo muy raro, fuimos a la barra a ver las cámaras de seguridad para poder ver qué es lo que estaba pasando, y claro, allí estaba todo grabado. Uno de los bomberos había cogido un bote de spray y con un mechero estaba lanzando llamaradas a diestro y siniestro. Este incidente fue solucionado por la gran Ali,una sobrina de Rosa que trabaja con nosotros, que se dirigió al bombero en cuestión y tocándole con el dedo índice en el pecho le dijo "Oye tú, como vuelvas a lanzar una llamita te meto, que tú seras bombero pero yo soy del Barrio Oliver" y asunto solucionado. Nadie puede saber la tranquilidad y la paz que da trabajar con estas dos mujeres tan resolutivas, nunca sabe uno lo que puede llegar a ocurrirle a uno en un lugar tan aparentemente inofensivo como un bar. A Dios gracias ya han acabado los días de las cenas de empresa y nos queda un año entero para recuperarnos., aunque en nuestras mentes ya barruntemos con impotencia y horror ¡La Semana Santa! Buenas noches y mucha salud.

lunes, 24 de diciembre de 2018

Historias de camareros 42 " la tarta San Marcos"

- A ver señora, le canto los postres: tenemos tarta de limón, mandarinas, tarta de tres chocolates, carpaccio de piña con aguacate, crema de yogur y tarta San Marcos
- Yo un flan
- Lo siento señora, no hay flan
- Pues flan con nata
- No, no, señora, no tenemos flan, ni con nata ni sin nata, nada de flan
- Pues ¿Qué tienen?
- Espere que se lo vuelvo a decir : tarta de limón, mandarinas, tarta de tres chocolates, carpaccio de piña con aguacate, crema de yogur y tarta San Marcos
- Oiga
- ¿Sí?
- ¿Y la tarta San Marcos porqué no se llama San Miguel?
- No lo sé señora pero le prometo que en cuanto llegue a casa lo miraré en internet ¿ha decidido ya?
- Sí, un flan con nueces
No puedo soportarlo más y ya casi con lágrimas en los ojos de desesperación, mientras me pregunto porqué demonios no tendremos flan, y haciéndome el tonto, me marcho y le traigo a la señora una tarta San Marcos que se come encantada.
Más tarde, en casa, reconcomido por la curiosidad y por la culpa, por haber engañado a una pobre anciana, busco el origen de la tarta San Marcos en internet. Por lo visto la reina Sancha de Castilla allá en el siglo XII quiso fundar un monasterio que diera cobijo a los peregrinos, este fue el Convento de San Marcos, y la tarta se llama así porque los monjes de este monasterio inventaron este postre.
Después de cumplir mi promesa con la ancianita me dirijo a la nevera y allí de pié, con la puerta todavía abierta, me como a cucharadas grandes un gran flan.

Historias de camareros 44 "El chocolate"

Entra en el bar a las cuatro de la tarde un señor muy mayor y me dice:
- ¿Me pone un chocolate con churros?
- Por supuesto ¿Cuántos churros le pongo?
- Los que haya ahí
- Muy bien, pero hay casi una docena
- Ya veo ya, es que me chiflan
- Pues si le chiflan y hay muchos mejor, ¿Quiere azúcar en los churros?
- No gracias, querría, querría, pero soy diabético
- Pues ya sabrá que el chocolate con churros es una bomba
- Bah, pero si los tomas sin azúcar no es para tanto
- Bueno, bueno, si usted se queda más tranquilo se los pongo sin azúcar.
Al rato el abuelo acabó con su sobredosis de azúcar y me dijo:
- ¡Madre mía qué bien he comido! qué bueno estaba el chocolate, y me pidió "un carajillo de baileys para compensar".
En fin, el que no vive al límite y no disfruta de la vida es porque no quiere.
Un abrazo y salud.

viernes, 14 de diciembre de 2018

Historias de camareros 40 "Si no sabe, por favor, pregunte antes"

Hace unos días se presentaron a comer dos parejas y pidieron platos del menú. Una de las chicas pidió una fideuá. la conversación que tuve con ella fue como sigue:
- Camarero, camarero
- Dígame
- Es que este plato está seco, no tiene caldo ni nada
- Es que este plato es así señora, es como una paella pero de fideos, de todas formas, si no le gusta, puedo cambiárselo por cualquier otro plato del menú
- Sí por favor
Así que le dí la hoja del menú y cuando le retiraba el plato para ir a la cocina, para pedir a cambio una lasaña, me di cuenta de que esta chica había pensado que la fideuá era una sopa de fideos. Mi impresión quedó confirmada cuando al llevarle su segundo, que era rabo de toro, dijo al verlo:
- Uy, yo pensaba que iba a tener forma de rabo
No quise saber nada del rabo en el que ella estuviera pensando, y para salir del brete le dije:
-Es que el rabo de toro es un guiso señora. y me marché pensando en si se imaginaría ella que le íbamos a servir un trozo de rabo de toro con su pelo y todo.
En fin queridos amiguitos, nadie nace aprendido, así que si no sabéis algo no debe daros vergüenza preguntarlo y evitar marear al camarero y a la cocina y sobre todo evitar tirar la comida, que es algo que nuestras santas madres siempre nos dijeron que nunca se debe hacer.
Buenas tardes y salud.