miércoles, 25 de julio de 2018

Tan importante

¿Hay algo que merezca el esfuerzo de ser comunicado, dicho y no oído, oído y no comprendido, comprendido y no interiorizado, interiorizado y no considerado importante, considerado importante pero no lo suficiente como para cambiar de actitud? E incluso, si la persona cambia de actitud tras todo este esfuerzo ¿Será a su vez consciente de la necesidad y del esfuerzo de volver a comunicar el mensaje?

¿Merece la pena o decimos las cosas sólo por mantener viva la esperanza vana de que estas no empeoren todavía más?

Reservemos pues las palabras y el esfuerzo que estas acarrean, sólo para decir lo importante.


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