lunes, 2 de julio de 2018

Lluvia y música.

La música, cuando se conoce. da la tranquilidad de saber lo que viene después. Es como una brecha en el desconocimiento del futuro y por eso nos da seguridad y paz.

Con la lluvia pasa algo parecido, aunque por el motivo contrario, por ser imprevisible y caótica.

Al carecer la lluvia de ritmo conocido nos desconecta de nuestro propia cadencia, de nuestros latidos de nuestras espiraciones, y de nuestros siempre acompasados pasos, dejando nuestra mente en medio de un rumor que nos apacigua y nos libera.

Es curioso darse cuenta de como el sonido, organizado o no, produce en nuestros cerebros estados parecidos, siempre, claro está, que no se convierta en ruido.


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