sábado, 7 de julio de 2018

Gestación

La  violencia se gesta, como todo, en el útero materno, con la ansiedad, con la depresión, con los sentimientos ambivalentes de ambos padres y con el abandono final de la criatura.
Después el grupo, basado no en la cooperación sino en la competencia,  acaba el trabajo, ejecutando el programa instalado durante la gestación.
¿Hay solución para esto? Probablemente no. De hecho las guerras, puntos culminantes de este proceso milenario, cada vez son más espantosas, a tal punto  que ya ni siquiera deberían llamarse guerras pues ya no se componen de batallas o de bombardeos a posiciones estratégicas, están formadas por el ataque directo y destrucción de la población civil, sin la más mínima consideración
y por supuesto sin la más mínima compasión hacia el ser humano.
¿Qué es entonces lo que se puede hacer? Prácticamente nada, pero lo único que se puede hacer, que es dejar de competir (combatir) en nuestra vida cotidiana, al ser tan poco, lo es todo.

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