lunes, 10 de agosto de 2015

Sillazo

 

      Estoy en un bar y hay un hijoputa que no deja de gritar. Un pobre hombre que habla así a la camarera porque su forma de hablar es gritar y su forma de relacionarse con los demás es tocarles los huevos.
     Que pesado es  y también está siendo  grosero con la chica que se defiende como puede. Tengo los cascos puestos y no dejo de oír sus salidas de tono, sus insultos y su risotada de imbécil.
      Estoy a punto de coger una silla para, emitiendo su mismo ridículo chillido, sacudirle un tremendo sillazo en toda la cabeza y decir después que lo siento, que como he visto que se estaba poniendo violento he pensado que estaba atracando el bar y que es que estoy en tratamiento psiquiátrico.
     No lo hago porque seria una agresión,cosa que no se debe hacer porque es delito, y porque dudo de la capacidad intelectual del idiota este para aprender de la experiencia.
     Si esto sigue así, Dios , si es que existe , no lo quiera, llegará un día en que todos los depresivos y demás enfermos mentales nos uniremos para sacudir los ostiazos que merece la parte de la sociedad "sana" que no deja en paz a la otra parte de la sociedad que al estar también "sana"y por educación y porque existe la ley, no le queda más remedio que soportar, para así librar al mundo  de la barbarie de los babosos y del ruido.
 

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